Contribuye a tu seguridad personal conocer tus valores, actuar de manera coherente con ellos y sentirte orgulloso de ti mismo por tenerlos, porque reconoces lo importantes que son para ti y para el mundo.
Te recomiendo hacer este ejercicio que aparece en el libro Neurociencia para la vida real de Ana Ibáñez.
Lee atentamente este listado de valores y conéctate todo lo que puedas con cada uno de ellos. Siente cuánto te afectan, cuáles te provocan algo y cuáles no te dicen mucho.
De todos ellos, escoge los diez que más te representen. Puede que te cueste un poco porque todos te van a parecer importantes.
Ahora, escríbelos y guárdalos contigo durante un día. Intenta identificar si son valores que están presentes en tu cotidianidad.
Al día siguiente, de esos diez, quédate solo con cinco a los que no renunciarías. Escríbelos y guárdalos otra jornada más contigo y conecta con ellos de forma consciente. Reflexiona si alguno está más presente en ti que otros. Si alguno no lo está, pero te gustaría que estuviera.
Al tercer día, de esos cinco, elige solo tres. Piénsalo muy bien porque serán los valores que defenderás para ti, serán tu mantra. También serán tu faro para moverte por la vida, ya que sin ellos no serías tú. Te comprometerás con ellos y querrás que estén presentes siempre en la base de tus comportamientos y de tus elecciones.
Tú eres esos tres valores y representan tu nobleza como persona. Comprométete con ellos, escríbelos y tenlos a la vista. Puedes, si quieres, escribirlos en el espejo del baño también. Cuando tus pensamientos te lleven a lugares destructivos, trae estos valores a tu mente de vuelta y siéntete orgulloso de que estas sean las máximas que te definen. Solo por eso eres expansivo, constructivo y tienes un buen propósito en este mundo, algo digno de ser admirado.