Para los que llevan un tiempo de pausa obligada… y producto de la contingencia están haciendo home office, mi invitación es a salir de la queja respecto a las incomodidades que esto puede implicar, para pasar a otro espacio, el de la presencia presente.

Observa…

¿Te gusta la cualidad del vínculo que has construido con tus afectos más cercanos?

Ahora que ya quedan menos recursos para evadir la rutina…

¿Cómo es la relación con tus hijos?

¿Cómo es la relación entre tus hijos?

¿Cómo es la relación con tu pareja?

¿Cómo es la dinámica familiar en general?

Observa…

Si lo que vez te gusta, por favor dilo, refuérzalo, celébralo, recompénsalo, destácalo!

Si lo que vez no te gusta, proyéctalo a 5 años…

¿Es importante todavía?

Si la respuesta es no, podríamos suponer que es algo circunstancial.

Si la respuesta es sí, entonces…

¿Cómo te harás cargo?

¿Podrías considerar pedir ayuda?

Yo sé que puede ser agobiante o frustrante, tomar conciencia de que algo tan importante como la relación con los hijos, la relación con la pareja o la dinámica familiar en sí misma, pudiera estar pasando por una crisis, sin embargo, el mejor momento para buscar soluciones es el momento en el que me doy cuenta de que las necesito.

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